lunes, 20 de febrero de 2012

Los InVisibles


Qué es lo que nos hace comunes a todos. Por qué ya no miro a los ojos. Por qué me pongo los fonos y subo el volumen hasta el dolor. Por qué me desagrada la pobreza, la marginalidad y con ello, a los niños vibrantes de alegría en dicha realidad. Por qué prefiero depositar, donar o pertenecer a una fundación humanitaria donde jamás podré tocar a los beneficiados, ni olerlos.


Qué es lo que no soporto de las realidades degradantes. Qué es lo que admiro, fascina y encuentro en la realidad televisiva que no puedo apagar. Qué hay en mi teléfono que ya no encuentro en mi entorno vivo y carnal.

A qué me niego todos los días. Qué es lo que no quiero ver. Cuál es esa conversación que evito tener. Por qué mi deporte es  pasar en el pasado para relevarlo a carácter de sagrado. Por qué perdí la fascinación por lo que soñaba cuando era niño, dónde quedaron esos mundos llenos de luz y fantasía de mí “ser niño”, ¿por qué renuncié?

Mi postura es “yo primero”, es “yo siempre”, es “yo, el invencible”, es “yo, la mierda viva que capoto cualquier idea de cambio”, es “yo y todas las cosas que aún no me compro”, es “yo y mi perdida de fe en todo lo que en algún momento me llenaba de pasión, de ganas por la vida y el vivir”.

Todo lo anterior ha confabulado desde un acto inconsciente la construcción de una gran comunidad humana, ellos son los “invisibles”.

Los invisibles no sólo están en África, en Haití, en Irán, en Camboya, Rusia, Bolivia, India o China, no, claro que no. No están sólo en los artículos, en los comerciales humanitarios, en las noticias diarias (que cada vez más tristeza me dan), en el reportaje de guerra, en los migrantes o en las mujeres que cada día mueren por motivos que uno ni dimensiona en esta era digital que aún “no es la de todos”.

Los “invisibles” están en todas partes, están en tu casa, a veces son tus padres, tu abuelo o tu hijo.  Ellos están en las micros, en los hospitales, en la calle caminando sin rumbo con un currículum en blanco, para que decir en la red, allí hay demasiados, pero se multiplican más aún cuando el contacto debe ser directo, con la voz, con el tacto, con el olfato, con los sentidos que nos diferencian de los animales, de las bestias.

Hoy es importante hacer la reflexión, identificar a los que son “invisibles” para nosotros, ya sea porque así lo decidimos o por falta de conciencia, de calidad humana, de exceso de ego y poder.

El mundo es lindo, vale la pena un tango  o  un mambo por él, sobretodo cuando empezamos a construir la comunidad de los que hoy deseas hacer “visibles”. Todo es posible cuando salimos del hermetismo, cuando logramos erguir la cabeza, cuando decidimos vivir como los humanos que somos y para lo que fuimos creados (sea quien sea el creador).

Sería bueno hacer una promesa en pro de los “invisibles” y “visibles”. Sería impactante volver a sentir y a creer como niños y dejar la adultez para los zombis. Es necesario tomarse esto en serio, antes de caer en la muerte prematura con el fin de borrar nuestra especie.

sábado, 14 de enero de 2012

Pichidegua “el David” derrota a la termoeléctrica de Fibroandes “el Goliat”

Pichidegua “el David” derrota a la termoeléctrica de Fibroandes “el Goliat”

Una comunidad “humana” de campesinos, de soñadores que viven producto de  la fertilidad de una tierra llamada Pichidegua,  luchó incansablemente para derrotar a un gigante energético de nombre Fibroandes, el Goliat. Hoy libres de una termoeléctrica, celebran al son de la fe y la dignidad de un pueblo que abrazó lo imposible para enseñarnos que unidos “se puede”.

Una gentileza de "Cachapoal sin termoeléctricas" en FB







Publicado también en Sitiocero.net
Los inicios de la cruzada de este pueblo chileno llamado Pichidegua que hoy hace historia, comienza con la revelación de una información que alerta a los pequeños agricultores de la zona: “una termoeléctrica desea instalarse en nuestra tierra”.

Si bien nadie entendía de qué se trataba, era lógico pensar que un puñado de “ingenuos” y a veces tratados de ignorantes, no podrían derrotar la maquinaria política, económica y estratégica de un proyecto energético que pretendía quemar guano de pollo para dar energía a un reducido número de casas del país.
Las preguntas surgieron de inmediato: ¿quién está detrás de Fibroandes?, ¿es cierto que Agrosuper venderá el guano a la energética? y luego, ¿qué pasará con nuestra fuente de trabajo?, ¿qué pasará con la fertilidad del valle de Pichidegua?

La batalla comienza el primer semestre del año 2010 junto a un grupo de vecinos, de líderes y agricultores que deciden detener el proyecto contaminante. No era  fácil organizarse, mientras la performance comunicacional de Fibroandes mostraba a través de un canal de televisión a la alternativa energética como una oportunidad, expresando además que el pueblo pichideguano estaba confundido, mal informado y con posibilidades de acceder al proyecto.
David y Goliat frente a frente. Al verlos era imposible pensar que David sería capaz de vencer al Goliat político, económico y empresarial que daba plataforma a Fibroandes.

Surgen las primeras reuniones de la comunidad en la pequeña escuela de Pataguas Cerro, los habitantes participan en las asambleas, los especialistas dan su veredicto: el proyecto es contaminante y venenoso. Se genera una estrategia de información para prevenir a los vecinos de Pichidegua. El mundo escolar y político de la zona se suman a la batalla. Los líderes agro-empresariales se enteran de los efectos de la termoeléctrica, se inicia la gestión de recursos económicos, mientras algunos donan su tiempo sin medir la postergación de sus familias. Es así como se abren los caminos de la gran cruzada del corazón agrícola de Chile.

Nace entonces el Comité en Defensa del Medio Ambiente de Pichidegua, liderado por Gloria Alvarado. En paralelo surgen las desconfianzas y la incertidumbre de saber quién está realmente por la causa. El objetivo de la lucha era simplemente priorizar la tierra como sustento de trabajo, de vida y de identidad del propio país. De esta manera, las personas o los “David” fueron descubriendo de qué estaban hechos como seres humanos y cuál era el valor del espacio que habitaban, confirmando que no solo los beneficiaba a ellos, sino a la luminosa proyección de un país con alma agrícola.

Se albergan esperanzas en las leyes, en la promesa de Chile como “potencia alimentaria” para el 2020, en la necesidad de un mundo que necesita oxígeno para respirar, en el gesto iniciático a primera vista de un pequeño agricultor que siembra para cosechar un cítrico que pronto irá algún lugar del planeta a beneficiar a la humanidad.

Esos grandes hechos lograron la suma pausada de muchos líderes de opinión, de premios nacionales, de especialistas ambientales, de hombres y mujeres que por el mundo comunicaban a través de una fotografía  “No a la termoeléctrica de Pichidegua”, mientras otros en cada manifestación entregaban el mensaje amoroso de un lienzo que expresaba “Yo defiendo Pichidegua NO al basural termoeléctrico”.

Las manifestaciones locales poco a poco rompieron sus fronteras y se movilizaron a la capital del país, donde los “David” encontraron un espacio para interpretar  la voz de un pueblo de 18 mil habitantes que era amenazado por un proyecto contaminante bajo el disfraz de una propuesta de “Energía Renovable No Convencional”, es decir, “no producimos dióxido de carbono” sino lo que es peor “arsénico”.

La comunidad obtiene la posibilidad de mirarse, de preguntarse “quiénes somos”, “cuáles es nuestra identidad”, “por qué somos el corazón de la agricultura nacional y los promotores de las exportaciones de Chile”. Descubren que al ser generadores de semillas están alimentando al planeta y con ello la misión de asegurar la comida de muchas personas que jamás conocerán, es más, descubren su potencia como comunidad humana, logrando acuerdos, múltiples seguidores y la fuerza para construir una historia distinta y esperanzadora para los “pequeños pueblos rurales” del mundo.

La lucha claramente se aseguró con el diálogo constante entre los habitantes y la autoridad, con antecedentes duros y cifras sobre el aporte interno bruto que Pichidegua brinda a Chile. Incluso una vez los campesinos decidieron realizar una intervención mayor, cortando caminos, hablando en clave desde sus teléfonos para posiblemente no ser cuartados al momento de manifestarse. Ellos cuentan con la herencia histórica y la experiencia de la sobrevivencia, son hombres sencillos y fuertes.

Sin pensar que el día llegaría, un viernes 13 de enero del 2012, la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de O’Higgins rechaza por 7 contra 5 votos el proyecto termoeléctrico de Fibroandes, las lágrimas estallan como quien alberga la esperanza de un futuro agrícola promisorio y duradero para cientos de familias. La emoción llena la sala que reúne a una comunidad que apostó y lo arriesgó todo por salvar la fertilidad de una tierra que nos pertenece a todos, ellos hoy son nuestros héroes, nuestros “David” venciendo desde los hechos concretos al gigante “Goliat”.

Es así como Pichidegua marca historia y un precedente auspicioso para los proyectos contaminantes que aún no logran ser rechazados. Es más, hoy  bajo una consigna surgida desde la emoción más movilizadora del mundo, una comunidad agrícola al sur del mundo baila y celebra cantando: “Yo amo a Pichidegua”.

martes, 26 de abril de 2011

El viaje mítico

Una imagen del Cañon del Colca-Perú, realizada por José Urrea.

Cuando todo empieza a funcionar. Cuando justo hubo un asiento para ti. Cuando pediste sol y te entregaron primaveras a borbotones. Cuando miraste y ya te miraban. Cuando ibas corriendo enloquecido y algo te reveló que correr no era necesario. Cuando pensaste en los amantes que dejarías. Cuando te armaste de valor y decidiste tomar tu propio rumbo, entonces, el momento de partir ha llegado.

Si hacemos una pausa, de esas esenciales, descubriremos que tenemos la posibilidad de decidir dónde estar y cómo estar. Muchas veces nos pasamos los días hablando de la honestidad o de la infidelidad, sin preguntarnos cuán fieles somos con nosotros mismos.

Nos pasamos la vida enfocados en la paja del ojo ajeno sin reparar en cuánto estamos trabajando por lo que deseamos. Y no me refiero al gesto mítico del que se desapega de las cosas como si fuera un iluminado, sino de ese “ser” que toma sus sueños con disciplina, estrategia y planificación. Toda persona que realmente desea materializar sus sueños, no solo lleva luciérnagas en sus bolsillos sino también una inagotable cuota de voluntad.

Como dirían por allí, esta ruta no es para débiles ni para seres extraordinarios, por el contrario, es solo para las personas que se atrevieron a tomar su propio rumbo, aunque fueran solos en esta maratón.

Comprendo que la incertidumbre nos hace perder el control de la forma que imaginemos, pero confiar en nuestra brújula, en nuestro pulso interior, en lo que nos mueve como seres humanos, es la puerta de salida al mundo que deseamos habitar.

Cuando decides seguir tu intuición, aún sintiendo miedo, y das el paso con brutal arrojo, entonces has logrado reconfigurar el mundo a tu favor.

Desde ese instante el destino comienza a desvanecerse. Desde aquel momento el grado de fidelidad comienza a crecer en ti. El frío, la tormenta, el sin sentido de tus días ha terminado.

De seguro la “insatisfacción” muy triste tomará sus maletas para visitar a otros. Mientras tú liviano y libre comenzarás a sonreír de manera amplia y contagiosa. Como si fuera un efecto viral, muchos querrán sentir lo mismo y porqué no! si este sentir es para todos…¿quieres sentirlo? quieres pensar que tus 70 años no son una imposibilidad, que tu cansancio pasará y que nuevamente podrás tener grandes razones para vivir, entonces dale, vamos!...qué te detiene…sal de tu jaula mental y has florecer ese ser humano palpitante que vive en ti…en algún lugar del mundo de seguro te lo agradecerán. 

jueves, 21 de abril de 2011

¡Hazte cargo! Conciudadanos y la crisis de la confianza en Chile


Una imagen del periodista Gerardo Espíndola (búscalo en Flickr como Chinchorro)
 OECD entrega señales de nuestro panorama social como país y motiva nuevas preguntas y la emergencia de hacernos cargo como comunidad de lo que queremos, ahora!


En abril la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OECD dio a conocer un informe llamado “Panorama Social” que entrega una visión general de los países miembros en términos sociales.

Chille como miembro observador de la OECD también obtuvo algunos porcentajes que motivan preguntas, reflexiones y la tarea real de poder ser mejor como país.

Y cuando decimos mejor,  se traduce en la voluntad de transformarnos en un país que tiene su foco en la acción y construcción de un plan mayor que responda al bienestar de las personas, a una colaboración alejada de las ambiciones personales y que se dispone a trabajar por una comunidad llamada país y mundo.

Ciertamente al minuto de subirnos al metro y sentirnos brutalmente apretados,  al precisar cuánto debemos gastar diariamente para que el presupuesto nos alcance o al enfrentar un trabajo que nos aleja de aquellos sueños pulsantes  -“ahí siempre vivos”-, de seguro  desaparecerán las ganas de construir un país en conjunto, pero “ojo” ciudadanos esto último es una emergencia.

Según el panorama entregado por la OECD, Chile es el país miembro con mayor desigualdad de ingresos.  Es más, el 38% de los chilenos, índice muy por encima de la media, reportan que les es difícil  vivir de sus ingresos actuales e incluso, su nivel de experiencias negativas está por sobre el promedio de los países de la OECE.

Ciertamente los porcentajes y resultados están en directa relación con la realidad de los países miembros como Alemania, Turquía y México, por lo tanto no hay que desanimarse y si somos un “poco” pesimistas, eso tiene arreglo con un cambio de switch que involucra prioritariamente a educadores, padres, niños, empresarios, políticos y medios de comunicación.

Lo que si es preocupante y que influye de manera directa en la construcción conjunta del país que deseamos, es la falta de confianza o de expectativas con los ciudadanos (nuestros pares).  El informe señala que sólo un 13% de los chilenos expresa alta confianza en sus conciudadanos, porcentaje  mucho menor al promedio de la OCDE de un 59 %.

Las personas son sin duda la energía vital de todo cambio, ejemplo de ello es Egipto, el tema del gas en Magallanes y  el movimiento de los pingüinos en todo Chile, entonces  ¿cómo generar escenarios para generar confianza?, ¿cómo reencantar al ciudadano que optó por solo “respirar”?, ¿cómo se combate la resignación?, son preguntas de las cuales debemos hacernos cargo ahora.

Siendo sinceros, tiempo hay! Comienza por administrar tu día. Observa cuánto tiempo utilizas en las redes sociales o al conversar con otros, al viajar en dirección a tu casa y luego descubre cuánto de esos valiosos minutos los usas para hacerte cargo de tu realidad, de lo que quieres tú y la comunidad que integras.

Vamos ciudadano, hazte y hagámonos cargo ahora!

miércoles, 20 de abril de 2011

De qué sirve vivir lleno de seguridades


Desde hace algunos meses estoy enfocada en lo que significa el cambio y las nuevas cosas, en el sentido y sensación del desapegarse a lo que amas por algo que sientes que amarás, es un tránsito polar muy extraño. 


Ciertamente frente a una decisión pasan tantas cosas por la cabeza, desde la muerte  hasta el significado del dolor que sientes al privarte de compartir los espacios con los seres que transformaron  la nada en eso brillante llamado recuerdo.


Hay tantos y tantas que van construyendo nuestras vidas, esto no lo hacemos solos...y cuesta saber que a veces lo único que tendremos es la imagen mental de una persona, de una comida bien entregada, de un abrazo que aquieta...


Qué sucede cuando ya no tenemos aquello, ni nada conocido al alcance para vivir...qué sucede cuándo las seguridades desaparecen, qué sucederá cuando llegue la noche y desconozca sus sonidos...solo quedará la luna, elemento común que podemos ver desde diversos puntos del planeta...


A pesar de toda esa incertidumbre...de ese  mundo "sin imágenes", yo persigo con ansias estar donde no exista nadie para esperarme...porque cuando uno ve con claridad su mundo interior y descubre la existencia de lugares donde aún la luz no llega y no llegará jamás, decides buscar una alternativa que te permita ser un humano mejor...mejor con el desconocido y con quien amas...


Si bien uno se puede quedar en el país de las seguridades, de las certezas del día a día y levantarse a la hora de siempre, comer lo de siempre y luchar por lo de siempre, la pregunta es: y después qué?...De seguro hay un motivo mayor,  un plan que está esperando por ti...hay tanto por hacer...tanto...


¿Cuál es tu talento?...hazte la pegunta...luego, para qué "me sirve"...nada es gratuito...
Es hora de buscarle el sentido y la razón a la vida, frágil y completa a la vez. Quien diga que no tiene un talento le debo decir que ya está muerto y lo que es peor, no se ha dado cuenta.


Mientras, seguiremos despastando el camino como un oriental paciente...nadie nos apura, cierto!
Abril 2011

sábado, 19 de marzo de 2011

Hoy Fukushima, Ayer Chernobyl

El  tema de hoy es cómo cubrimos la demanda energética de los individuos, empresas e industrias, en especial las mineras.  El tema es buscar la solución, la pregunta es ¿a qué costo?, ¿quién se hace cargo de nuestras vidas?, ¿quién está pensando realmente en el futuro de aquellos que aún no nacen?

Hoy todas las agendas están cruzadas por la producción de energía, el combustible y el poder de aquellos que manejan los dos temas anteriores. Si me preguntan cuál es mi deseo: diría que quiero vivir tranquila, donde pueda respirar -ya que es un acto que si lo dejo de hacer, me muero-, quiero que no me usen de excusa para instalar cuanta planta energética de les ocurra o para montar un racionamiento energético que me obligue a aceptar las reglas del "asunto" mundial.

Lamento profundamente lo que ocurre en Japón producto del terremoto, tsunami y ahora la explosión de la planta nuclear de Fukushima. Ayer -22 años atrás- fue Chernobyl y mañana quién?

Será mejor pensar con calma en las soluciones energéticas, no todo lo que se viste de "opción" podrá en el futuro darnos una mejor vida.


Vean una muestra de lo que pasó en Chernobyl hace 22 años:

sábado, 18 de diciembre de 2010

Ken Robinson y las tres prácticas

El visionario y pensador, Sir Ken Robinson, invitado al evento tecnológico del año, Conecta 2010, nos plantea cómo el poder creativo del hombre es el motor de la gran revolución innovadora que estamos viviendo.
Sir Ken Robinson estuvo en Conecta 2010

Estar viviendo en el “ahora” los cambios tecnológicos y de vida, es lo que muchas veces nos impide ver y responder con claridad a esa interrogante diaria y profunda sobre hasta qué punto somos capaces de crear el mundo que deseamos.


Sir Ken Robinson desde su visión nos señala que la imaginación, la creatividad y la innovación son las tres prácticas humanas que hacen posibles todo lo que vemos.

Sin embargo si queremos hacer algo diferente o lo llamado “nuevo”, las tres experiencias necesitan que nosotros, los seres humanos, descubramos los propios talentos, generando así una refulgencia sobre quiénes somos, qué mundos podemos levantar y cuál es nuestro campo de acción.

De esta forma, entre prácticas y talentos, vamos construyendo la imagen 3D cotidiana que nos confirma el poder que poseemos. Es más, vemos con claridad lo que realmente deseamos hacer en la vida, no tan solo porque lo hacemos bien, sino porque lo amamos, y es ahí donde radica parte del poder humano, la pasión y esa capacidad de cambiarlo todo. Es en este punto donde logramos definirnos y decir “yo soy” (lo que quieras ser), reconociendo que lo que hago no está fuera de mí, sino en mí.

Si bien esta revelación es una búsqueda constante del ser, también es la llave de entrada para observar y ver el escenario mundial que hoy nos instala como los hacedores y el actor principal de la revolución que experimentamos segundo a segundo, ¿cómo lo hicimos sin darnos cuenta?

Aquí las tres prácticas son fundamentales. Como lo señala Ken Robinson, podemos imaginar ilimitadamente si lo queremos, logrando salir del tiempo presente y viajar en cualquier dirección. Podemos crear, trabajando y aplicando lo imaginado, y luego, materializar el proceso ofreciendo una diferencia o lo que denominamos como innovación.

Si bien lo anterior puede percibirse como un proceso unidireccional, ciertamente no lo es. Como lo indicara Robinson, la vida es un proceso orgánico, expansivo, vinculante, lejos de la linealidad y de las respuestas esperadas, capaz de hacer mucho más de lo que creemos posible.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Mundo, cambio, pequeña muerte = Vivir

Encontrar un lugar en el mundo es complejo, aunque dicen que la verdadera casa está en uno mismo.

Después de dejar un lugar que amaba, un espacio que se caracterizaba por su sencillez, valentía y potencia, termino pensando que las personas son las que marcan la diferencia y mejor aún, hacen de las ciudades, los barrios y países, espacios para la memoria.

Dejar atrás, pensar en nuevos puentes que te ayudarán a encontrar otros destinos aún más deseados que el actual, le da calma al espíritu.

Enfocarse y buscar un espacio real para hacer lo que uno ama, es la razón del cambio, el motor de la búsqueda y el motivo de la falta de pertenencia.

Hoy no tengo casa propia, ni auto, ni marido, ni hijos, pase los 30 y siento que un viaje sería el corolario de esta sed de respuesta, parecen sermuchas, sin embargo, todas se resumen en tres habituales: dios, amor, ser.

Vivir una pequeña muerte es quedarnos sin eso que tuvimos en las manos. Un cambio es lo que surge de nosotros luego de esa pérdida y el mundo, es la gran pieza que está a la espera de nuestro retorno como seres “humanos”.

El mundo visual nos invita a hacer el VIAJE!

viernes, 19 de noviembre de 2010

La comunidad que no sabe su poder, no lo ejerce

“Acumular información es sólo el primer paso hacia la sabiduría. Pero compartir información es el primer paso hacia la comunidad " Henry Louis Gates Jr.

Cuando somos parte del nacimiento de una comunidad, sabemos muy bien lo que cuesta ponernos de acuerdo y por cierto, CONFIAR.

Uno de los elementos carentes y que debe estar en abundancia es el manejo de información. Hablamos de ese ir y venir, donde todos sabemos de qué se habla, para dónde vamos y qué es lo que se teje.

La información para algunos es el poder, para otros es la oportunidad de construir comunidad. Hay muchos que entendieron que las buenas causas son posibles de ganar a través del poder o sinergia que proviene de la comunidad informada.

Una comunidad que se vincula, que conversa, que no esconde –información-, que cree en ese grupo que integra, que vela por los intereses del MOTIVO que los convocó, es porque comprendió la fuerza que expande el tomarse de las manos, el gritar al unísono y al abrochar sus zapatillas como símbolo de vuelo y logro de meta.

Las comunidades pueden ser muchas cosas, sin duda hoy más que nunca deben ser atletas, comunicadores, escuchadores y por sobretodo, humanos de FE.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Hachiko: A LAS 5 DE LA TARDE ESTARÉ EN LA ESTACIÓN DE TRENES

Las válvulas tienen la función de abrirse, liberar y luego, cerrar. Las situaciones tienen esa capacidad también. Las imágenes, la música, una conversación, un sueño casi real, un abrazo imaginado, un recuerdo que una y otra vez es recordado.

Somos expertos encubridores de emociones que a veces concientemente guardamos, porqué no es el momento de liberarlas, porque tengo una imagen que cuidar, porque la verdad eso es para los débiles.

Hoy viendo la película Hachiko surgió todo aquello guardado. Una válvula se abrió, han pasado las horas y aún no la puedo cerrar. Me preguntaba qué hubo en esas imágenes que de un estado neutro pasé a la catarsis. Será que más allá de nuestra forma cultural de hacer y existir, hay deseos y formas humanas por sobre el deber ser, siendo el mismos film un estimulador de esos deseos.

¿Será que todos queremos que alguien nos espere como Hachiko?, ¿será que deseamos conversar sin preguntas, sin palabras para poder fluir?, ¿será que queremos tener y ser incondicionales sabiendo que será un trato acordado y cumplido?.

A veces uno busca o encuentra. Las personas están en esa constante creencia, piensan que buscan, otros piensan que encuentran, finalmente es una sincronía y uno se “conoce” con las personas y/o con nuestros animales. ¿Qué se espera?, muchas cosas, de preferencia, acuerdos o códigos culturales, formas aprendidas de lo que debe ser una relación y también, algo bellísimo y esperado, que “nos quieran tal cual somos”, sin preguntas, sin observación, solo con los brazos abiertos…o lo que resumimos bajo la palabra “lealtad”, ella no es cultural, es nuestro deseo, es lo que quiero de ti, de todos, es lo que queremos.

El film Hachiko retrata dicho deseo con simpleza y sorpresiva claridad: “que alguien nos espere todos los días, a las cinco de a tarde en la estación de trenes”.
(Hachiko, gran película, véala)

viernes, 5 de noviembre de 2010

LETRAS A PICHIDEGUA


La tristeza es algo que podemos esconder pero no por eso dejar de vivirla.

Las imágenes que de manera ingenua van quedando en nuestra memoria para decirnos que nada está perdido, ni en el presente, ni lo estuvo en el pasado, es a veces un bálsamo y en otras un espacio vertiginoso que nos hace preguntar ¿por qué hay lugares que roban parte de ti o tu decides dejar algo de ti en él?

Cuando se es feliz, cuando es el corazón lo que viertes y otros  lo vierten en el mismo camino, es algo que ni las mismas palabras pueden explicar. Los procesos de cambio tienen una obligada reflexión y con ella preguntas que no logras responder.

Hoy es una noche de esas. El afecto es tan invisible, pero tan concreto en el mundo de las sensaciones, sueños, imágenes, conversaciones y abrazos infinitos. A veces la itinerancia tiene ese sabor amargo del dejar, de que desearías llevarte a todos los que tuvieron ingerencia en tu transformación y le hicieron bien a tu vida. Es más, quieres que estén bien, que sigan con la misma luz,  con la misma fuerza para vivir y crear espacios de posibilidades para otros que hoy duermen sin saberlo.

Mi Pichidegua es eso y todo lo que no logro materializar en esta breve forma de decir gracias por todo lo revelado,  por el mundo que eres tú, tierra fértil, de aire liviano y simple.

Recuerdo los cientos de ojos, la iniciativa y la capacidad de poder seguir intentándolo después de haberlo perdido todo. Ese gran gesto es la razón que me hace respetar a dicha tierra, a las personas que la habitan.

Un antes y un después resume todo su significado en mi vida, yo te extraño y lo vivo, me atrevo a compartirlo, a decir que la fortuna está en lugares –aparentemente- simples y sencillos. Para ti no hay olvido.

sábado, 9 de octubre de 2010

SIN ESPERAR QUE EL CORREO ANUNCIE LA NOTICIA

Mientras unos teclados anuncian la melodía que puede hacer que el día aclare para todos, pienso que sin música sería difícil imaginar lo posible que puede ser todo, eso que aún nadie piensa.
Muchos esperan la llegada del correo, de unas noticias que digan: ahora si puedes hacer esto o aquello, o ahora podemos construir parte de eso que soñamos.

Todos soñamos, todo parte desde un sueño, de un ejercicio de la imaginación, una fascinante nota de posibilidades y en la inspiración creemos que podemos hacer algo maravilloso, una comparsa de coincidencias, risas que suman fuerzas para creer en eso que nuestra mente a borbotones da cabida.

Sin esperar que el correo anuncie la noticia, nos atrevemos a construirla.

Hay frío en las alturas, en la tierra todo parece seguro y quizás inmóvil. Las montañas me aseguraron que si bien pasaría frío y quizás rozaría la muerte, sería la vivencia necesaria que traería la respuesta de lo que es posible hacer al estar al borde de lo que significa riesgo.

Todo muy seguro para algunos, todo muy desconocido y necesario para otros. Llenos de ilusión partimos a la batalla que por ser tal no sabemos sí ganaremos. Y eso importa?. Al parecer no, porque lo que sí recordamos es el valioso proceso. Es lo aprendido lo que construye la experiencia para otro momento de luciérnagas esquivas que deseemos tomar.

Hoy –contentos- traemos noticias al correo, le decimos que ya no importa que pase a dejarnos sorpresas, es más, estamos en la creación de su mapa, de su recorrido, de su bitácora. Mientras exista frío en el corazón y mariposas en el vientre, todo indica lo vivos que estamos para poder dar ese revés, esa señal de animales creadores.

Animales sueltos por todas las calles, de brinco en brinco atrapando luces que solo vemos en la oscuridad.

Los esclavos despertaron con sus manos libres y su mente abierta al riesgo de crear noticias.




lunes, 16 de agosto de 2010

POR QUÉ SUMAR EL PROYECTO PERSONAL AL "COMÚN"

Preguntarnos a cada momento es un ejercicio neuronal, una acción que nos mantiene vivos, conectados con el exterior e intensamente con el interior. Entre el viaje de vivir, de estar presentes y ausentes la mayor parte del tiempo, vamos construyendo casualmente una breve intención de proyecto, algo parecido a un timón que se inclina a la suerte de los vientos que soplan.


Existen casos donde el timón parece ser guiado por "otros". Para muchos es agradable ser tirados por bueyes, parece una buena estrategia dejar que alguien gaste sus fuerzas mientras guardamos nuestras energías para algo que no sabemos bien qué es. La idea es flamear, flotar hasta que alguien nos diga para dónde ir y cómo hacer el viaje.

Sin embargo y por fortuna, existen los que tienen su propio timón, el llamado "proyecto personal". Descubrir qué hacer en la vida y con ella, es algo que requiere tiempo, y no en sentido cronológico, sino TIEMPO, espacio, aire, reflexión, hasta fascinarnos con todo aquello que abarcan los ojos. Ni un momento parece perdido y todo sorprende, todo parece tener explicación, sentido e intención por existir. Cada elemento parece intervenir y colaborar con dicho proyecto.

Pero, sin embargo, no obstante :), el proyecto no tendría sentido si no es capaz de colaborar con el plan mayor, aquel plan que podríamos definir como humanidad, niños, mujeres, pequeños pueblos, analfabetos, pobres, vulnerados, incapaces, corazones, sonrisas, universo, etc. Existe algo más afuera de nosotros, además de ese insistente hábito de mirarnos el ombligo.

Si un árbol de pompas amarillas llamado "aromo" es capaz de recordarnos dónde y cuándo besamos esos labios voluptuosos, redondos e hidratados, entonces es posible entender porqué razón existe ese árbol y todo lo que nos rodea.

Nada es al azar, todo es por todo. Y tu proyecto más otro proyecto, es el soplo y proceso que necesita el plan mayor para realizarse. No nos hacemos solos, ni nacemos de la magia, sino de seres que tuvieron que unirse para ello. Esa cotidiana acción explica cómo es el funcionar y fusionar de las cosas. Así se crean los fenómenos, la historia, las ciudades, el mundo que gira y nosotros con él a la vez.

El constante movimiento que requiere respirar y botar el aire para luego entregárselo a los vegetales, quienes a su vez lo convierten en oxígeno para otros seres que comienzan a respirar, explica cómo podríamos enfocar los proyectos personales.

Negarnos a las aureolas que un dedo provoca al rosar el agua, es desconocer la intervención de nuestras acciones en el entorno o, mejor dicho, del impacto de nuestros proyectos.

La pregunta es "de qué somos capaces", la verdad es que de todo y nada. Podemos salvar vidas, a la naturaleza y ella a nosotros, al pensamiento del milenio que nos traga, a los niños que nada tienen que ver con nuestros errores. En fin, hay vida afuera y dentro de nosotros, hay día, noche y atardeceres que explican que existe más de una opción.

La misión: descubrir, crear y desarrollar proyectos para aquel "común" que nos espera ávidos de conciencia. La tarea: observar...observar...observar.

martes, 30 de marzo de 2010

El aborto, cómo mirarlo?

Cuando tomamos el tema del aborto para educar a las personas sobre su significado, consecuencias y en otros casos, beneficio, es importante entregar las herramientas que lleven a las personas a elegir o decidir qué es lo mejor para ellas, independiente del marco de creencias que las sociedades, países o juicios existan sobre el tema.

Al investigar nos damos cuenta que su legalidad y el carácter de ella se relaciona con el devenir diario de un país. Existen comunidades que presentan una sobrepoblación que les impide integrar un hijo más al grupo familiar, ya que sería un ente desestabilizador de la propia economía. En otros espacios mundiales donde la tuberculosis, VIH-Sida y la malaria son enfermedades que inciden en la mortalidad infantil, también conducen y determinan la planificación, el deseo y/o el control de la natalidad por parte de las mujeres.

Actualmente la mujer vive un despertar que en Latinoamérica y hace algunas décadas en Europa, las ha conducido a fortalecer y trabajar por la realización de su proyecto profesional. Este hecho ha determinado fuertemente las “pocas ganas” de ser madres.

En otras realidades donde las posibilidades parecen ser escasas, donde educarse es un privilegio y el tener un trabajo también, la llegada de un hijo sería aún más complejo.

El aborto como acción surge a partir de un individuo que no desea ser “madre” o “padres”. En ella o en ellos no existen las ganas de transformarse en personas que puedan ser parte de un proceso de creación, formación e independencia del humano que como hijo darán al mundo.

Para entender un poco más, diremos que el aborto es la interrupción de la vida en su proceso de gestación; es cuando el “ser” que crece en el vientre de una mujer/madre no llega a nacer. Existen diversas razones del porqué dicho proceso no llega a su fin, sin embargo, la mayoría de las veces su intervención o interrupción ocurre desde la acción directa o indirecta de una persona, sea este médico, la propia madre, una partera, algún químico o quizás una operación quirúrgica.

Si bien los abortos no solo se producen por la intervención de la mano del hombre sino de forma natural o lo que se conoce como “aborto espontáneo”, debiéramos de preguntarnos: ¿Por qué no desear un embarazo?:
1. Porque soy escolar
2. Soy muy joven
3. Estoy sobre los 40 años
4. Por no contar con los recursos económicos
5. Tener una salud compleja
6. Por no tener contemplado ser madre
7. Porque fui violada
8. Porque no quiero ser madre soltera
9. Porque mi cultura vive una sobrepoblación
10. Porque existen muchas enfermedades
11. Porque me falló el anticonceptivo
12. Quiero realizarme como profesional
13. Porque tengo SIDA
14. Porque soy adicta
15. Porque mi hijo viene enfermo

Estas 15 razones, que podemos entender como distinciones, nos permiten ampliar nuestro entendimiento y meditar el motivo que conduce a un individuo a finalizar con la vida de “otro” ser humano. Ciertamente esta es una de las múltiples formas de ver y reflexionar sobre el aborto, las otras pueden surgir de esas 15 o más razones que llevan a una persona a tomar esa decisión, sea esta la madre, su familia, la cultura, la religión, la sociedad, su pareja, el marido, etc.

Para entender el tema, es importante hacernos preguntas y ver qué respuestas construimos en conjunto. La idea es ver más allá de nuestro campo de valores, prejuicios o limitantes socioculturales y hacer el intento de reconocer la práctica del aborto como una de las acciones que en nuestra región se realizan con mayor frecuencia de lo que revelan las cifras. Ejemplo de ello es lo que sucede en América Latina, donde las cifras oficiales del aborto difieren de las reales producto de la legalidad e ilegalidad del proceso en algunos países.

En América Latina y el Caribe, alrededor de cuatro millones de mujeres se realizan un aborto del tipo inducido cada año. De ellas, un millón 400 son brasileñas, y se estima que una de cada mil muere por causa del aborto desarrollado en lugares clandestinos. (ver artículo)

En el mapa de colores que se adjunta, aparecen las diversas situaciones que viven los países del mundo en relación al aborto. Allí se indican los parámetros y límites que permiten o no permiten su realización. Chile, Nicaragua y el Salvador, son los únicos países en el planeta que -según dicho mapa- no permiten el aborto en ningún caso. Observar imagen:

Si observamos, uno puede distinguir que tanto las naciones desarrolladas, como las que están bajo la línea de la pobreza a nivel mundial -donde gran parte de los habitantes están expuestos a enfermedades contagiosas- y que, además, cuentan con una sobrepoblación, integran el aborto como posibilidad.
  
Si bien la razón más clara del aborto es el “no deseo” de engendrar un niño. También sucede que en la actualidad las niñas comienzan su vida sexual a muy temprana edad, por ejemplo en Chile se estima que comienzan a los 15.5 años promedio. A lo anterior se suma la falta de conocimiento sobre el manejo de los anticonceptivos.

Paralelamente, los números señalan que en América Latina las cifras aumentan no solo por los abortos realizados sino por un tema aún más complejo y que se relaciona directamente con la mortalidad de las mujeres a partir de dicha práctica, en especial cuando utilizan vías clandestinas. Las cifras oficiales señalan que las muertes suman alrededor de cuatro mil 760 muertes oficiales en la región, sabiendo que los dígitos reales suman cerca de 10 mil en total.

El aborto es un tema que requiere meditación, observación, empatía y decisión, sea en contra, a favor o de indeferencia pura. El aborto no concluye con nuestras creencias o absolutismos, requiere de entendimientos, de informaciones, antes de condenar como si pudiéramos hacerlo…es un tema amplio y que requiere de la misma actitud para conversarlo.

jueves, 18 de marzo de 2010

LÍDERES PARA CONSTRUIR UN PAÍS

Un 31 de octubre (2009) ingresé a una sala, eran cerca de 30 adolescentes, estudiantes de enseñanza media que provenían de esos espacios sociales llamados vulnerables. Sin consultar previamente qué significaba aquello en la práctica y tampoco tratando de imaginar realidades extremas o historias complejas, nos conocimos. El primer ejercicio fue mirarnos a los ojos sin excusas ni definiciones, pero si con mucha libertad.

Ellos integraban el “Programa Educadores Líderes” de la Universidad de Santiago de Chile. Eran jóvenes que sobresalían dentro de la comunidad escolar por ser líderes, por aquella distinción que los hacía aparecer con una energía potente o distinta a sus pares. Estando en aquella sala, ese sábado de octubre, era necesario empatizar, ir más allá de lo que la vida nos ha posibilitado hacer de manera individual y descubrir esa forma de liderar que actúa hacia un bienestar común.

Un liderazgo en construcción
Ciertamente experimentar una realidad nos permite un nivel mayor de empatía, ya sea al crear una estrategia de intervención o al imaginar una posible solución, pues ambas serán más cercana hacia las personas que van dirigidas.

La experiencia que nos entrega estar con el “otro” o los “otros” desde una relación humana, distinguida como un ejercicio basado en la escucha “presente”, la observación y la empatía, nos entrega una vivencia emocional, de contenido y de hechos concretos que ayudará sin duda a imaginar qué es eso que buscan o necesitan descubrir las personas, en su hacer, en su cotidianidad.

Intervenir desde un liderazgo que vaya en pro de fortalecer los proyectos comunes, individuales y por construir, es la visión de un líder que comprende lo que requiere una comunidad humana que imagina en torno a sus sueños, deseos y frustraciones por disipar.

Aquí, al igual que en la frase “el mensajero no importa”, el líder no es el centro de todo proceso, por el contrario, su papel es revelarles a las personas la capacidad innata y la fuerza que vive en ellas, ya sea al momento de vincularse y hacer posibles sus proyectos de vida, laborales y humanitarios.

Por años los líderes fueron vistos como pequeños “héroes”, seres especiales y protagonistas de los cambios, sin embargo si observamos bien, los cambios son el resultado de la fuerza que logran las personas al trabajar unidas para y por un objetivo común, es más, sin personas no hay líder, su figura se sustenta desde la existencia de los “otros”.

Ahora un líder que advierte su capacidad y rol, comprenderá que puede vincular, potenciar y dar sentido a la existencia humana. El valor de su intervención surge cuando las personas descubren que desde sus acciones, lo que parece “imposible” puede ser posible.

Es sabido que lo que nos impide pensar en lo “posible”, es el discurso instalado de que las “cosas seguirán siendo como han sido hasta hoy”, ello siembra la frustración y por ende, paraliza las acciones o movimientos que permitan cambiar una situación para dar paso a una nueva y mejor.

Hechos como el Plebiscito de 1988 en Chile, el ingreso de la mujer al mundo laboral o el poder hablar de violencia intrafamiliar, explotación infantil y homosexualidad en Latinoamérica, revelan que previamente existió una comunidad, un grupo humano que buscó generar cambios, integración y establecer conversaciones que por largos años estuvieron “escondidas” por otros grupos humanos.

La tarea del líder actual es distinguir, fortalecer y crear comunidades humanas. Para ello el líder debe buscar e identificar como “gran observador” las prácticas utilizadas por los seres humanos al relacionarse. Si hacemos el ejercicio, surgen tres prácticas habituales: el conversar, la necesidad de ser escuchados y la búsqueda del bienestar, tres acciones que permiten sabernos en el mundo junto a “otros”, anunciar qué deseamos y nuestra razón de vida respectivamente.

Es por ello que las distinciones son vitales al momento de trabajar junto a los grupos humanos. Es más, si el líder descubre cómo se comunica un determinado grupo, logrará saber qué buscan, cómo vincularlos entre sí y qué es “eso” que necesitan reforzar para coincidir como comunidad.

En conclusión, diremos que el líder de hoy ya no es el “patrón”, “la autoridad” o “el animador”, sino más bien una persona que sintoniza, que observa al ser humano, alguien dispuesto a escuchar y que de manera brutal se siente inspirado por esa potencia que vive en cada una de las personas, seres que al lograr comunión pueden cambiar el rumbo de las cosas a su favor.
Aquí no hay destino, sólo una vida por escribirse.

jueves, 4 de marzo de 2010

03:34 A.M, HORA EN QUE NOS DIMOS CUENTA QUE LA VIDA ES PRIMERO

Que duda cabe, las personas no lamentan las pérdidas materiales, ni estar mojados o al observar los restos de lo que fue su casa o su departamento de 40 millones – el sueño de la clase aspiracional-. Saben manejar el hecho de no haber comido por días y también la falta de agua, aunque la necesitan ya!.

Quienes vivimos el sismo, algunos lejos, cerca y otros en el epicentro, sentimos que en un momento “la suerte estaba echada”, otros continuaron corriendo por sus vidas...el agua se acercaba, era el tsunami. Algunos a kilómetros de ese escenario intentábamos llamar por teléfono, pero los aparatos tecnológicos no funcionaron, los televisores se fueron al suelo y con ellos la luz, el agua y toda posible forma básica para vivir.

Sin embargo, sin embargo, sin embargo, nuestros coterráneos - las personas-, decían y dicen una y otra vez: “las cosas materiales se recuperan, pero quien me devuelve a mi hermano, a mi nieto Puntito, a mi madre, a mi colega de trabajo”, relatos que nos dicen que no hay algo más importante que la vida y su conservación. La pérdida abrupta de ella, o sentirnos frágiles ante la imponente voz de la naturaleza, nos recuerda que “no tenemos nada controlado”, aunque nos jactemos de ello…

Después de las 3.40, del 27 de febrero del año 2010, nosotros... los de entonces, ya no somos los mismos, los que estuvimos en la queja hoy nos avergonzamos, los que hicimos del festival de viña el centro de nuestra conversaciones agachamos la vista, los que pensamos que éramos inmortales dentro de Latinoamérica pedimos disculpas, porque no hay valor mayor, sentido y emoción que luchar por la vida, ella ciertamente es PRIMERO.

viernes, 26 de febrero de 2010

UNA CONVERSACIÓN INVISIBLE HABITA ENTRE NOSOTROS

Imaginemos y experimentemos con atención nuestro cuerpo

A lo lejos vemos que viene hacia nosotros una persona que ubicamos o que conocemos por esas casualidades de la vida.
Posibles razones: Porque vive en el barrio. Porque compramos el mismo café con una gota de leche todas las mañanas en el Restauran El Paseo y luego tomamos el metro a las 9:00 de la mañana. Porque suele aparecer y desaparecer de mi ventana cada vez que saca a pasear a su perro todas las noches cuando me dispongo a cenar o sencillamente, porque todos los sábados por la mañana compramos chirimoyas en la verdulería colorida de calle Bellavista.

Sin saber la razón o el motivo, e independientemente de las circunstancias cotidianas indicadas, cada vez que vemos a esa persona, algo sucede en nosotros. El cuerpo comienza a cambiar su “estado” de quietud. El ritmo cardiaco se agita, la respiración se acentúa, las fosas evidencian contracciones cíclicas. El tono muscular del rostro reúne nuestras cejas, la rigidez de la mandíbula se transporta hacia el cuello y las extremidades. La sangre fluye llenando cada espacio, preparándonos para un ataque que es evidentemente innecesario. Todo parece fluir de manera rápida y sin saberlo o identificarlo, hemos comenzado a experimentar la emoción de la rabia.

Después de sucedido el “acercamiento” que provocó dicho huracán en nuestro interior y exterior, nos quedamos pensando porqué aquella persona nos agita y transforma nuestro estado de “tranquilidad” en uno de “alerta”.

Las historias van conformando parte de nuestra memoria emocional, que es forjada desde nuestro relacionar con “otros” seres humanos, quienes a su vez de manera integrada e individualmente asimilan o experimentan “estados” emocionales que pueden “revivirse” si nos hallamos en una situación que nos conecte con una historia similar.

Es posible que esa persona que vemos caminar hacia nosotros, sea parte de una vivencia compartida o quizás lo proyectado por ella nos conecte con una instancia compleja donde la “rabia” fuera nuestra emoción dominante.

Las emociones –en el caso de las denominadas “básicas”- vienen con el ser humano, son universales, están en cada uno de nosotros sin discriminación, no las aprendemos ni las creamos desde la experiencia cultural, sólo están. Aquí la alegría, la rabia, la tristeza, el miedo, el erotismo y la ternura, son parte de nuestra configuración como seres vivos, determinando nuestra forma de estar en el “presente” y ese “cómo” comunicarnos con el mundo.

La conversación invisible
Al leer a Susana Bloch, una estudiosa de las emociones y creadora del método Alba Emoting, se descubre algo potente y clarificador que puede ayudarnos a entender aún más la naturaleza humana. Bloch precisa que cada emoción, en cierto grado, es necesaria y válida, e incluso – y lo más importante- debe ser vivida como tal.

Muchas veces ocurre que al sentirnos tristes o acongojados, buscamos algún amigo para conversar, de un momento a otro las lágrimas surgen y nos sorprendemos llorando, cuál suele ser la respuesta inmediata de nuestro interlocutor: “no llores, debes estar tranquilo”. Error. Las emociones deben vivirse. Si logramos “llorar” y canalizar aquello que sentimos, entonces más rápido saldremos de la tristeza. En cambio si reconocemos una emoción que nos brinde bienestar, será óptimo mantenerla en el tiempo.

¿Por qué otra razón son importantes las emociones?, ellas tienen el rol y capacidad de “comunicar”. Una conversación entre dos personas o más no sólo está determinada por las palabras, su contenido e intencionalidad, ni por las conductas que los individuos tomen a partir de este ejercicio, sino también por dicha “conversación invisible” que se expresa mientras interactuamos o al conseguir esa “coincidencia” que ofrece el conversar.

La conversación invisible es el conjunto de emociones que están presentes al momento de comunicarnos, están en el ambiente y son proyectadas por quienes se están comunicando. Es decir, si las personas interactúan, las emociones también lo hacen, algunas -emociones- logran coincidir o empatizar entre si, otras llevan al desencuentro o a la imposibilidad de “acuerdos” entre los individuos.

En este caso para lograr un proceso donde ambos o más personas se sientan integradas al momento comunicacional que las ha reunido, es necesario una sensibilidad, observación y consideración para reconocer, distinguir e identificar esa melodía emocional que se instala cuando se comunican. Al percibirla, al ver aquello que sin ser material determina nuestra forma de empatizar y de entender a la persona que comparte un momento de intercambio y fusión con nosotros, es cuando comprendemos el poder, sentido y valor de las emociones.

Sin duda, las emociones modelan nuestro estar en el mundo. Ejemplo de ello son los niños que de manera natural “ríen” unas trecientas veces sin parar, de todo y por todo durante el día, mientras los adultos “sonríen” más de cien veces al día y los menos alegres unas quince veces. Ciertamente un niño y un adulto son distintos, con vivencias, tiempos e historias examinadas desde una comprensión propia de las edades. Sin embargo ambos traen consigo la capacidad de estar “alegres” y con ello intervenir su fisiología. Es más, reírnos a carcajadas produce endorfinas que suelen calmar nuestros apremios y nos brindan una sensación de bienestar. Retomamos la pregunta nuevamente: ¿por qué otra razón son importantes las emociones?.

La presencia inevitable de las emociones y su observación nos permiten el cocimiento de la naturaleza humana, de ese entorno lejano, cercano y de nosotros mismos. La emoción aquí se transforma en un canal de conocimiento, de modelación, de una lectura profunda sobre lo que sucede en este “presente” donde logramos comunicarnos, tu y yo, nosotros en una reunión para alcanzar un acuerdo, para percibir en qué estado se encuentra una comunidad y qué melodía emocional componer para saltar los obstáculos y hacer surgir la potencia humana.

martes, 2 de febrero de 2010

COMUNIDAD ES UNA “COMUNIÓN” CON CAPACIDAD PARA TRANSFORMAR

Más sobre comunidades en: http://thotlearning.blogspot.com/
Distinguir la comunidad es la acción
Todos nos encontramos en el mundo, la gran comunidad. De manera natural compartimos este espacio amplio y diverso en geografía, personas, culturas, situaciones, oportunidades y la capacidad de darnos cuenta que sí somos parte de él, no por un tema de elección sino desde un hecho concreto: vivimos en el planeta.

En el mundo nos vamos ligando entre nosotros a través de determinadas circunstancias que nos definen como seres en constante relación, conversación, miradas o a través de un saludo, de transacciones económicas, tecnológicas, transformándose en ejercicios cotidianos que nos permiten compartir un largo o breve espacio de intercambio, o mejor dicho, de comunicación.

Así vamos creando una red de hebras que se cruzan formando “hitos de comunicación”. Cada cruce puede dar paso a otro o a más hitos hasta tejer una red que seguirá en progreso. Estamos dentro de ella, no por un asunto de opción u obligación, más bien ella al igual que el aire está presente. Cómo verla si desde dicha metáfora podríamos decir que es transparente. La podemos ver observando lo que hacemos y cómo desde un “natural fluir” nos vamos vinculando más o menos profundo desde los espacios físicos que deseamos o que nos toca compartir, al ser chilenos o pakistaníes, al ser niños o estar en distintos lugares del mundo viendo el mismo programa de televisión.

El “hito de comunicación” goza de sutileza y consolidación, puede ser breve como una sonrisa o decidor como un acuerdo entre dos personas o a través de un discurso presidencial escuchado por un país de millones de habitantes. Ciertamente nos conectamos en diversos niveles de confianza, de conocimientos, de afectos, de intereses, de acciones, y esa capacidad de vinculación presente o ignorada es lo que nos revela el cómo vamos construyendo, participando, fortaleciendo y creando comunidad.
La comunidad está presente
Nuestra imagen de comunidad más cercana proviene de acciones que implican un alto número de participantes o de grandes motivaciones que reúnen personas en manifestaciones, etnias, religiones, etc. Evidentemente el concepto de comunidad es más amplio y considera la comunión que logramos con el entorno, con las personas; no es ajena a nuestra vida, ni depende de grandes acciones realizadas por grupos de personas, es más, habitamos más comunidades de lo que logramos identificar como tal.

Distinguirnos en una comunidad, es vernos en la acción de compartir, de comunicarnos, de vincularnos por los motivos o circunstancias que sean. Dos personas que “conversan”, que intercambian ideas, afectos, puntos de vista e intereses o que los acuerdan, están creando un proyecto común y como observadores podremos decir: sí, allí se está gestando una comunidad, mientras al compartir lo que observamos con otros, también comenzaremos a generar nuestra propia comunidad.

Así, sin identificarlas, vamos habitando distintas comunidades durante el día, es una práctica que surge de los múltiples espacios, intereses y acciones que ofrece lo cotidiano, permitiendo muchas veces vincularnos de manera conciente, voluntaria o como resultado del vivir.

Podemos ser parte de una comunidad al despertarnos por la mañana junto a la familia, cuando viajamos en el metro, al protestar frente al Congreso Nacional y también, al apagar las luces por un minuto en favor del planeta. Es decir, nuestra capacidad de movernos, de acordar, de querer ser parte de algo que nos identifique, de comunicarnos o de vivir, nos lleva a integrar variadas comunidades sin, muchas veces, saber que las habitamos.

El mover humano es constante. Al imaginar, pensar uno, dos y cientos de pensamientos a la vez, al tomar una conducta específica o realizar acciones, estamos movilizando el espacio, el mundo. Un ejemplo concreto de ello es nuestro ejercicio respiratorio que interviene nuestro entorno, liberando dióxido de carbono constantemente a cambio de oxígeno. Sin duda, el dinamismo que ofrece el “vivir” implica la vinculación, el contacto, la comunicación que permite “crear comunidad”.
Creación e identidad
Sabiendo que somos creadores de comunidades, sería bueno reflexionar el cómo crearlas en función de objetivos claros y que redunden en un bienestar. Si revisamos procesos de cambios históricos como el vivido en Chile a fines de los ochenta al retornar la democracia, descubriremos que hubo un objetivo claro que muchas personas estuvieron dispuestas a trabajar para lograrlo.

Para ser precisos, la “comunidad” se crea desde el encuentro de los intereses, de los espacios comunes, de los afectos compartidos, las conversaciones y los deseos profundos de las personas. Es más, si observamos los procesos que la constituyen, es probable que logremos visualizar y construir aquellos “hitos comunicacionales” que brinden ese estado de “comunión” que define y da origen a toda comunidad humana.

Los resultados de la comunión deseada, trabajada o construida desde las personas, le permiten a la comunidad decir quién es, para dónde va, qué quiere lograr, con quiénes y para qué. La claridad que ella alcance al ser comunidad, le permitirá definirse y ser definida de la misma forma, quien la observe verá lo que ella también ve de si misma y lo que desea proyectar.

La identidad posee movilidad y es capaz de transformarse si los objetivos de la comunidad lo requieren. Por ende, la comunidad precisa de la identidad para lograr lo que desea o aspira y a la vez, necesita de las personas para construir la realidad, las ideas, las emociones y las conductas que permitan realizar aquel “proyecto común” o el “gran motivo” que le posibilita reconocerse como una comunidad.

jueves, 21 de enero de 2010

DEFINIR, POTENCIAR Y CONSTRUIR

Un artículo de Mariluz Soto Hormazabal/ Comunicóloga y diseñadora chilena
http://comunicologia.blogspot.com/2010/01/definir-potenciar-y-construir.html

Desde que entran a las escuelas de diseño, una constante preocupación de los estudiantes es definir cuál es el estilo, no el propio sino que el de otros, tratando de identificarlo con algún gran diseñador, corriente ideológica, grafica o artística. El estilo es observado desde la historia del arte con las obras de grandes artistas. Esos artistas que mantuvieron un estilo propio en las diferentes áreas en las que se desarrollaron, lograron una connotación importante con la instalación de la identidad de sus obras y con la contribución que entregaban a una sociedad o grupo de personas.
El estilo del diseñador se crea y desarrolla en base a la experiencia y a la capacidad de observación. Este camino puede tener dos sendas, una es identificarse con algún artista o diseñador, inspirándose y siguiendo sus teorías. Otra alternativa es la fusión que necesita de un arduo trabajo en la identificación de rasgos lo suficientemente poderosos para mantener la identidad de culturas o corrientes y modernizarlos, en conformidad y armonía a las habilidades personales.

La declaración visual de un diseñador contemporáneo se puede identificar estableciendo una relación entre cada uno de los proyectos desarrollados, buscar una constante en el estilo aplicado y definirlo como propio. Muchas veces, esta concordancia se puede perder, al dejar de aportar y crear en los proyectos que se emprenden.

Reproducir lo que manifiesta el cliente como carencia, debilidad, fortaleza, necesidad de potenciar, resaltar o proyectar, no contribuye necesariamente a la construcción del estilo ni a obtener resultados funcionales, estéticos y con trascendencia. El desafío está en mantener la propia declaración visual, que pasa a ser nuestra identidad como diseñadores, lo que proyectamos a los clientes y lo que ellos valoran de nuestro trabajo.

La declaración o estilo del diseño es el valor desplegado en los diferentes proyectos, es la capacidad de representar las necesidades del cliente, transformarlas, fusionarlas, resolver y proponer soluciones sólidas y que marcarán un antes y después.

Definir la identidad y el estilo del diseñador son un paso en la construcción de la identidad de diseño nacional.